Intervención en la Biblioteca Gabriel García Márquez
La mejor biblioteca del mundo se tendrá que cerrar unas tres semanas entre julio y agosto porque habrá que ejecutar una serie de reparaciones a causa de cómo la estructura de madera se ha asentado, dos años después de la inauguración del edificio. Cuando se estaba construyendo en el año 2021, ya intuíamos que iba a ser un edificio insólito, y esto se ha demostrado. Los arquitectos de Suma han ganado múltiples premios por la obra, creando unos espacios impresionantes debajo de una estructura de madera espectacular. Ahora bien, parece que las formas y la tecnología no han ido muy de la mano y pareciera que se ha estirado mucho en lo que es la innovación con madera.
¿Se ha estirado demasiado? No lo sabríamos decir, la verdad… En B01 arquitectes creemos que hay que innovar e incluso arriesgar, sobre todo si es para abrir caminos hacia la descarbonización. Nos parece lamentable que un edificio de Santiago Calatrava padezca patologías, porque allí un arquitecto quería realizar formas exuberantes con tecnologías inadecuadas. Pero cuando se trata de introducir la madera como material estructural en un equipamiento con grandes espacios abiertos, una combinación aún no muy consolidada y “no-convencional”, entonces creemos que vale la pena asumir que en el proceso de proyecto y obra “pueden pasar cosas”. Si solo hacemos lo que ya sabemos hacer, entonces probablemente no habría habido estos problemas de patologías, pero siguiendo por el mismo camino de siempre está claro que llevaremos poco a poco el planeta al carajo.
Bastante ya se ha dicho sobre si el calculista debería haber sido más prudente y sobre si el coste de la reparación es elevado o no tanto. Preferimos enfocar la discusión en la constatación de que no se pueden hacer tortillas sin romper huevos y que este proyecto era osado, como acusa también el estructurista Oriol Palau en este artículo. Hace casi un mes celebramos justamente la virtud del error en un acto en la Sala Beckett. La copa del Meu Millor Error fue ganada por Josep Bunyesc, un verdadero ejemplo de un arquitecto que se atreve y que tiene un impacto muy positivo en todo el gremio. Hacer cosas innovadoras es inversamente proporcional a la garantía de no tener problemas. Lo importante es qué haces con el problema cuando se manifiesta. ¿Se admite el error? ¿Se aprende de él? ¿Se insiste en la misma solución? ¿Se adapta la propuesta y se busca una alternativa? ¿Perdiendo qué? ¿Y ganando qué?
En un momento de emergencia climática no podemos, como sector de la construcción, seguir haciendo lo mismo que hemos hecho desde la revolución industrial por temor a las consecuencias de innovar. Hay que probar caminos nuevos, investigar e inventar alternativas. En este contexto asumimos sin quejas que durante tres semanas no podremos acceder a nuestra querida biblioteca Gabriel García Márquez. Ojalá se arreglen los desperfectos, se aprenda de los errores, se adapte lo que haya que adaptar para que no vuelva a suceder en el futuro y podamos pronto volver a disfrutarla.