Cómo medimos, sobre todo el reciclaje y la reutilización
Cada vez vemos más ejemplos de economía circular pero con cada ejemplo que vemos, también se pone de manifiesto qué difícil es cuantificar y cambiar el esquema de comprar-tirar-comprar que se ha consolidado como estándar. En la arquitectura se está diseñando cada vez más para poder adaptar e incluso desmontar edificios, para que los elementos constructivos puedan tener una segunda vida. Es una estrategia que nos puede ahorrar muchísimo carbono embebido y tiene mucho sentido pensar en una futura desconstrucción, evitando así la demolición.
Pero no solo tenemos que tratar con esta intención los edificios que proyectamos de obra nueva; sobre todo tenemos que mirar con cariño aquellos edificios existentes que ya tenemos, para investigar cómo les podemos reutilizar, evitando así la construcción de obra nueva, con su impacto medioambiental. Tenemos ya muchos sistemas para evaluar el impacto de proyectos de obra nueva y en B01 arquitectes solemos trabajar con VERDE o DGNB-system. Son herramientas que comparan un nuevo proyecto con una determinada referencia y allí se presenta una complicación cuando queremos evaluar la reutilización de edificios existentes. Porqué cómo sabemos con qué tenemos que comparar el impacto de una obra de rehabilitación? Con el edificio que no se ha construido? Y como sabemos qué impacto hubiera tenido? Y contamos también con la demolición de lo que ya hay en aquel solar? Es un problema de fondo que nos impide cuantificar con precisión el impacto de una y otra acción para después compararlos. Estamos en algún ejercicio de esta índole y os contaremos más en breve.
Pero por el momento insistimos en el hecho que hay que intentar cuantificar, sea como sea. Tenemos que medir más y más cosas y parámetros, para saber qué impacto tiene de verdad el proyecto que hemos diseñado, muchas veces con tantas buenas intenciones, por difícil que sea. En B01 arquitectes hacemos evaluaciones de impacto de materiales para la Plataforma Materiales GBCe y al repasar todos los datos que recibimos entonces de los industriales (gres, grifería, impermeabilizaciones, pinturas…) nos damos cuenta de las dificultades que tienen a la hora de indicar cuál es su huella. Y obviamente hay aquí intereses económicos en juego porque GREEN es una potente herramienta de marketing y muchas veces hay dudas sobre si se cumplen las pretensiones ecológicas anunciadas. Este artículo sobre reciclaje de plásticos en EEUU es solo una muestra de que es un asunto muy complejo, pero queda claro que siempre hay que involucrar entidades independientes en el proceso de evaluación.
No solamente nos falta medir más: encima hay muchas ocasiones en las cuales aún ni sabemos exactamente cómo debemos medir. El GBC España dedicará este año su informe país al tema de los datos, porque nos hemos dado cuenta que es un tema clave, donde hay mucho trabajo pendiente. Y, en realidad, la única manera para avanzar en este asunto es ponerse a trabajar. De cada evaluación aprendemos y a raíz de esto afinaremos más. Hasta que, esperemos en 2050, llegaremos a un proyecto con impacto cero CO2. Será bonito, ver el cálculo que dará este resultado…