Barcelona sin arquitecto jefe
Arquitectura forma parte del ADN de todas las ciudades del mundo y en Barcelona parece que esto es incluso más así. Espacios públicos y edificios siempre son la expresión del momento económico, cultural y social; aquí y en todas partes. Pero es innegable que en esta ciudad la arquitectura y los arquitectos han tenido históricamente siempre un papel más protagonista que las artes, la literatura y la ciencia, por ejemplo.
Visto este legado nos sorprende que el actual gobierno municipal prescinda, desde la desaparición de Daniel Mòdol i el PSC, de una figura como el ‘arquitecte en cap’. Esto era en legislaturas anteriores un cargo con considerable prestigio y una muestra de la importancia que la arquitectura siempre ha tenido a la hora de dar forma a la ciudad de Barcelona.
Desde la perspectiva de este equipo de gobierno, parece como si no se cuenta con la arquitectura como motor para el desarrollo social. Situación extraña, visto la importancia que sí se ha dado al tema de la vivienda y a la figura de Josep Maria Muntaner. Pero miramos un poco más allá: aparte de la arquitectura, también el deporte y la cultura han perdido relevancia en esta legislatura y tal vez se podría sospechar que estos fenómenos, de alguna manera proclives a una cultura de vanidad, no serían adecuados aliados en la transformación social que se pretende realizar. Pero creemos que excluir-los de este proceso es una equivocación. La ciudad sana, saludable, critica, sostenible, artística, alegre, limpia y eficiente será así, porque habrá cultura, deporte y arquitectura… y para lo último será importante poder contar con ‘un arquitecte en cap’.
Una reflexión sobre este asunto, publicado en la Vanguardia hace unas semanas, se puede leer en la web de Arquitectes per l’Arquitectura.