Visita a La Xarxaire · arquitectura sostenible realista y real
Toni Vidal i Lis Figueras de La Mar d’arquitectes han hecho para una cooperativa de vivienda un extraordinario edificio residencial en la Barceloneta. Extraordinario por ser un encargo por parte de una cooperativa, La Xarxaire, de la cual Toni y Lis forman parte ellos mismos, y también por ser un ejercicio de construcción de poco impacto, gracias a una actitud pragmática en cuanto a tecnologías. Fuimos de visita allí con el equipo de B01 arquitectes y fue muy interesante.
Empezamos con la cooperativa: no es fácil ser el arquitecto de amigos pero con ganas y valentía un grupo de compañeros inició este proyecto en 2018 con Toni y Lis, cuando consiguieron que el ayuntamiento de Barcelona les diera en el Passeig Joan de Borbó, un solar en régimen de cesión de uso. Eso quiere decir que la administración municipal ha cedido a la cooperativa, que había sido ganador de una adjudicación pública, el uso de la parcela durante 75 años, prorrogable hasta 90 para un uso residencial. El suelo sigue siendo municipal pero durante todo este tiempo los integrantes de la cooperativa pueden utilizar lo, viviendo cada uno en su apartamento, unos 8 en total. La cesión viene condicionado por la incorporación de un espacio con uso colectivo, abierto a actividades a nivel del barrio, y esto es un local en planta baja, donde también hay sitio para trabajar (costura, arquitectura….). Así el edificio no solamente responde a la necesidad (grande) de vivienda asequible en Barcelona, pero también hace de aglutinador social al organizar allí conferencias, charlas, encuentros etcétera.
Al nivel arquitectónico: hay referencias materiales bonitas al edificio vecino de Coderch, hay un encaje cuidadoso en la morfología de La Barceloneta, hay un juego de simetría pero con variedad y un tratamiento equilibrado de la esquina, hay unos balcones cachondas que responden a la normativa de Barceloneta pero de manera casi irónica… Póngase Usted delante del edificio y una tras otra se hacen visibles las sutilezas que los arquitectos han manejado para llegar a esta composición tan elegante. Chapeau por esto… y perdona les el poste de madera con los cables en primer plano. Llamamos lo “auténtico Barceloneta”, ok?
Y entonces está allí la aplicación de la tecnología, donde Toni y Lis han actuado con verdadera maestría. Lo que empezó como un ejercicio radical de construcción en madera, se ha convertido en una actuación pragmática e hibrida y el resultado está muy bien. Primera idea: hacer forjados con paredes de carga de CLT, desde la planta baja hacia arriba. Pero esto limitaba mucho la variedad de los pisos, posición de ventanas, y el dinero también era un factor importante para unas viviendas asequibles. A partir de allí se introdujeron pilares y vigas metálicas con forjados de CLT y la idea era que la fachada fuera construida en seco. Otro problema: la acústica y la inercia… faltaba masa en esta fachada. Pues, fachadas de ladrillo y un SATE y el confort estaba garantizado. Por lo tanto: metal para vigas y pilares, madera para los forjados y cerámica para las fachadas. Se puede ser más ecléctico?
Hacer esta combinación de materiales ha hecho posible hacer un edificio esbelto, estable, que cumple con normativa acústica y térmica, dentro del presupuesto disponible. Y… se ha reducido mucho la huella medioambiental respecto una construcción normal. Muchas veces lo perfecto acaba siendo el enemigo de lo bueno y se acaba avanzando nada. En La Xarxaire los arquitectos de La Mar han logrado realizar un edificio sostenible y no se han quedado con pretensiones. Es una obra hecha con realismo y con elegancia a la vez y esto tiene mucho mérito.