El drama del programa 4 de los fonods Next Generation
En el verano del año 2023 hicimos la reforma de un piso en Barcelona con criterios de eficiencia energética. Cambiando ventanas y aislando bien la cubierta conseguimos reducir su demanda energética en un 30%. Así este “proyectito” (el piso apenas medía 40m2), entraba en el programa 4 de los Fondos Next Generation y el cliente podía pedir una subvención de 3000€ por haber hecho la obra con este enfoque.
Los Fondos Next Generation nacieron en 2020 a raíz de la crisis económica provocada por la pandemia y en concordancia con las políticas del European Green Deal. La idea era que la recuperación económica en la UE iría en beneficio de mejoras medioambientales, aproximándonos a la descarbonización en 2050. Europa iba a subvencionar proyectos que impulsarán energías renovables, economía circular, eficiencia energética y otras iniciativas “verdes”. Uno de los aspectos buenos de estas subvenciones en España era que no sólo iban dirigidas a empresas grandes, sino también a ciudadanos como nuestro cliente. Se quería animar al ciudadano a participar en la transición energética y dirigir el sector de la construcción hacia la rehabilitación con criterios de reducción de la demanda y eficiencia.
Esto era la idea, y la verdad ha sido bastante diferente en general y esta obra es un ejemplo claro de eso.
Una vez acabada la obra en septiembre generamos la documentación necesaria y pedimos la subvención en octubre, en la plataforma digital de la Oficina de Rehabilitación Municipal. Entonces suponíamos que en un año más o menos el cliente iba a percibir el dinero que ya había pagado a la constructora. De entrada nos parecía que para una subvención de 3.000€, que cubriría el gasto de tres ventanas, la documentación que se pedía era un tanto excesiva. En la imagen aquí a lado veis la lista de documentos que entregamos en el primer envío: un total de más de 200 páginas por 1 expediente. Había mucho “copia-pega” pero aun así, componer el expediente nos costó tiempo. Habíamos pactado entonces que B01 podía cobrar 750€ para este trabajo, que nos parecía bastante: 25% de lo que el cliente iba a recibir, aunque por hora trabajada nos salía una tarifa de entrada ya muy ajustada. Aún no había mucha referencia, y nadie en el gremio sabía cómo iba a ser este proceso y cuanta dedicación tendríamos que meterle.
Como es normal, recibimos unos meses más tarde, en febrero de 2024, unas enmiendas: en el contrato se tenía que añadir, aparte de la firma del constructor, también el sello de su empresa. Y en el presupuesto de la oferta querían ver la firma del cliente y del constructor, y unas cositas más de este estilo… ¿Porque firmar una oferta, cuando después se firma un contrato? Bueno, nosotros nos ponemos en contacto con ambos y nos lo envían firmado y listo.
Pero en agosto nos piden otra vez más cosas… se había cambiado la estructura de la plataforma y teníamos que subir toda la documentación de nuevo, siguiendo un nuevo manual. Y también teníamos que entregar de cada pago que el cliente había hecho para nuestros servicios y para la obra los comprobantes de las transferencias. Nos preguntamos porque no habían pedido esto de entrada. Y también vimos que subir todo al nuevo interfaz era muy laborioso y muy complejo. Doble trabajo por el mismo dinero… y o hicimos, aunque la tarifa pactada ya era ridícula en relación a la dedicación que le pusimos. Pero mira… por la causa de la transición energética…venga…
Vamos a noviembre 2024: nos piden otra vez el presupuesto de la oferta y… el boletín eléctrico. ¿Para qué? Porque habíamos cambiado algo en la instalación eléctrica y esto requería, según ellos, un nuevo boletín. Otra vez: pídenoslo de entrada porque ahora, más de un año después de haber acabado la obra, es un rollo tramitar esto porque el instalador ya se ha olvidado de esta obra… una reforma de apenas 40m2!
Mayo 2025: piden memoria térmica + inscripción de la instalación térmica en la Generalitat (15 páginas). Esto lo tiene que tramitar un instalador autorizado, quien lo cobra por 250€+IVA. Explícale al cliente que, en la cuarta ronda de la burocracia, hace falta más papel y que aencima conlleva un gasto de 10% de lo que le tendrían que dar. El cliente estaba muy escarmentado entonces y nos preguntaba: estáis seguros que me van a pagar?
Un mes más tarde, junio 2026, se nos notifica que, como había aún dinero en la reserva del programa 4 (parece que bastante gente se había desanimado por el camino…) la subvención se iba a duplicar a 6.000€. Vimos una ocasión para pedir honorarios complementarios por nuestro trabajo, de 545€, cosa que el cliente acepta pero está muy desilusionado porque se pregunta otra vez cuándo va a recibir el dinero que entonces ya había pagado hace casi dos años. No sabemos decirle cuando cobrará y nos dice que ok, pero a nosotros nos pagará el día que haya cobrado, antes no. Lo entendemos.
Ahora parece que la petición está aceptada, confirmada, certificada y todo lo que haga falta, para que en breve se haga la transferencia. Así se lo han comunicado a nosotros y al cliente, despuésde 300 páginas y casi 3 años de espera. El técnico de B01 ha trabajado en total durante 5 semanas por una tarifa de unos 5€+iva/hora… una miseria.
Los fondos Next Generation a nivel de reformas de pisos no se han tratado con seriedad en Barcelona. El sistema de tramitación ha sido un desastre, tanto para los propios ciudadanos como para los técnicos de buena fe. Ha sido nada menos que frustrante y como arquitectos que hemos animado a la gente a invertir en eficiencia energética, hemos hecho el ridículo. Y las administraciones responsables nos han defraudado de manera flagrante.
Al nivel “macro” no podemos decir que todos los FNG han servido para nada, porque con este dinero la empresa REPSOL ha podido iniciar importantes proyectos para la investigación en hidrógeno en Tarragona. Pero el hecho que alguien como nuestro cliente se encuentre con tantas trabas, explica que el ciudadano ya no se anima para nada ante el objetivo de la transición energética.
Tal vez ya habéis oído la broma que el nombre Next Generation se refiere al momento de que la administración procede al pago de la subvención. Si la burocracia maltrata de esta manera a la persona que quiere aportar su grano de arena a la descarbonización, no es de sorprender que el apoyo por la lucha contra el cambio climático vaya menguando.