La vivienda es un bien esencial, con ella no se especula
En B01 arquitectes hemos hecho más de mil viviendas, tanto de promoción privada como de promoción pública; desde las viviendas en la calle Rec Comtal en 1985 hasta el edificio Londres en la Marina del Prat Vermell que acabaremos en abril. Durante años hemos tenido contacto no solo con las promotoras sino también con gente que ha entrado a vivir en aquellas viviendas y esta experiencia nos hace creer que la vivienda debe ser considerada como un bien esencial en la vida de las personas, un derecho básico.
Sin embargo, es una lástima que seguimos viviendo bajo un modelo económico donde muchos ven la vivienda como un recurso con el cual se puede especular para lucrarse.
La burbuja inmobiliaria que explotó en España en el año 2008 dejó muchísima gente desahuciada y quienes han tenido la “suerte” de quedarse en sus casas han tenido que destinar unas proporciones desorbitadas de sus ingresos al pago de sus hipotecas. No debería ser una “suerte” tener una cubierta bajo la cual poder encontrar cobijo para ti y tu familia.
Han pasado ya 15 años, pero los vicios del sistema persisten. Y esta vez salen a la luz en China, donde se acaba de confirmar la quiebra de la promotora Evergrande (… vaya nombre, no?). Hay noticias sobre las intríngulis financieras del asunto pero lo más impactante es el enorme drama social que se desplegará ahora. Volvemos a la película que vimos entonces en Europa y EEUU: centenares de miles de personas que ya han pagado por un piso nunca lo verán y no tendrán dónde ir, barrios enteros de los cuales ya se ha hecho la estructura de hormigón ( 240 kg CO2 embebido en cada m3 en fase de producto) nunca se acabarán. Es un panorama desolador que ahora se repite al otro lado del planeta, donde las cosas no se ven con tanta transparencia como aquí. Cuidado!, ni el contexto ni la distancia hacen a esta noticia menos dramática, no hace falta recordar lo que provocó una sopa de murciélago hace dos años por allí…
Arquitectos, constructoras, promotoras, administraciones y entidades financieras, todos tenemos que ser conscientes que hay un momento en que facilitar el acceso a la vivienda roza la especulación. Y es allí dónde hay que parar, porque pasado este momento está en peligro un derecho humano.