
La industria de la construcción, en general y por todo el mundo, es altamente ineficiente, y así son la mayoría de los diseños arquitectónicos. Nosotros prevemos un futuro donde la ecología y la economía convergerán, gracias a la tecnología. Abreviar los plazos de construcción, reducir la generación de residuos durante la fabricación, aprovechar sinergias latentes, reciclar materias primas, controlar los costes de construcción y apuntar por edificios de 0 consumo de energía; estos objetivos están dentro de nuestro alcance, si colaboramos intensamente con las industrias de la construcción.
Uno tiene que conocer a fondo la cadena de producción de una fábrica para poder diseñar elementos que pueden mejorar la calidad técnica de nuestros edificios, y que pueden hacer más económica su explotación. Renunciamos a la flexibilidad formal sin sentido, que algunos han abrazado en los últimos años… y que se ha tenido que construir con medios altamente artesanales. La industrialización puede generar una enorme flexibilidad interior, que a lo largo, sería la más importante.