La superposición de modelos a distintas escalas llevan a la elaboración de un diseño que valora aspectos territoriales, paisajísticos, espaciales y culturales.
Hacer frente a un gran número de viviendas manifiesta la necesidad de favorecer compacidad, complejidad, eficiencia e integración.
Sostenibilidad, accesibilidad y mestizaje componen la hipótesis de trabajo en la reconstrucción hacia una ciudad abierta y multirracial.
La movilidad y accesibilidad son el principal argumento, pacificando las vías rodadas así como potenciando accesos peatonales.
El estudio comprende la rehabilitación de los porches de Fontseré, la urbanización en dos franjas, rodada y peatonal, del paseo y la apertura de una nueva puerta al Parque.
La creación de un muro pantalla permite convertir un “vacío urbano” en una superficie urbanísticamente útil en el barrio del Canyeret.