La visión lejana del aeropuerto de Alguaire, des de cualquier punto geográfico, evoca inevitablemente la relación entre un objeto y un soporte plano, de extensión infinita. Nunca como en este caso, la imagen de una maqueta se hace tan presente y no únicamente por la posible visión des del avión: el objeto pierde fácilmente su escala dimensional en ese paisaje inacabable y se agarra a la tierra, camuflándose como una ondulación de los cultivos, como una lagartija extendida en el suelo o como una ciudad de las mil y una noches pasolinanas.
El diálogo entre las dos terminales se basa en la composición volumétrica y en la utilización del lenguaje de bandas de colores que reproducen el de los campos en las diferentes estaciones.
La nueva terminal se coloca alineada por el “lado aire” con el existente, con una anchura superior a ésta. El complejo comercial, organizado alrededor de un patio, conecta visualmente con el vestíbulo general de la terminal. Las dos tipologías se articulan mediante el núcleo de acceso al restaurante componiendo tres volúmenes constructivamente independientes.
En las secciones se expresa el sistema constructivo, un sistema de construcción en seco e industrializado que garantiza la calidad de la construcción, la reducción y control de los costes, una rápida ejecución y que, en caso que se desee, se pueda desmontar y recuperar.
La instalación de aire acondicionado y la consecuente renovación de aire primario constará de una unidad central, productora de frío y calor situada en una planta técnica sobre el restaurante.