Morfológicamente, el edificio se configura como un “alter ego” de sus vecinos, en cuanto al frente que da sobre el talud verde de contención del río, mientras la fachada del Campus se adecua a las condiciones específicas del edificio final de la agrupación de facultades. Los accesos desde la calle Jaime II y Campus, vienen indicados en fachada por unas grandes aberturas que ayudan a configurar el sentido circulatorio del hall.
La forma curva del bloque correspondiente a los Departamentos (más del 50% de la superficie), tiene una doble justificación: por una parte los despachos se abren y ocupan el máximo perímetro orientado al Sur. Por otro lado, la concavidad interior favorece la concentración de las comunicaciones verticales así como la agrupación de resto del programa y, exteriormente, la integración volumétrica con el edificio complementario vecino, acabando la secuencia de las facultades del frente del río y ampliando el espacio en relación a la pieza alargada de la residencia de estudiantes ya construida.