La ciudad de Soro, el existente museo de arte Vestsjælland, su colección y la visión de crear un centro abierto de educación e interacción cultural han sido nuestras inspiraciones para el proyecto. Una casa de arte tiene que ser un sitio de encuentro, de aprendizaje y de experiencias artísticas.
La ampliación del Vestsjælland Kunst Museum se relaciona con las cubiertas de Soro, con su escala íntima y coge la forma de un árbol hecho de madera. Desde sus raíces en la calle Storegade este organismo vivo es visible e invita el público a entrar. Después extiende sus ramas hacía el jardín existente y hacia la plaza cultural de la biblioteca, abrazando el patio interior del museo y definiendo los espacios de exposición, que se giran hacía la luz natural.
Desde la entrada la estructura de madera natural lleva los visitantes a dentro, les orienta mediante las vigas principales y secundarias, haciendo que el publico fluye por todos los espacios. La madera, como material constructivo, forma parte de la identidad arquitectónica de Soro y en el interior del museo proporciona un ambiente cálido y agradable.