La complejidad de la construcción de un edificio de oficinas en el Pasaje Méndez Vigo a la calle Aragón-calle Llúria del Ensanche radica en la naturaleza de un solar que tiene dos tipos de ordenanzas, las referentes a las calles y las del pasaje. Carburos Metálicos, de acuerdo con el Ayuntamiento de Barcelona, propuso un concurso restringido para solucionar el proyecto.
La obra, soluciona la cuestión de las diferentes alturas reguladoras articulando harmónicamente el volumen construible, en un despliegue de prismas que van girando y perdiendo altura, explicando sus diversas secuencias urbanas de las que participa el edificio. En función de estas secuencias se decide el tratamiento de las caras de los prismas: las caras que forman parte de las alineaciones de fachada constituye una interpretación morfológica del Ensanche clásica de la composición y tratamiento; las otras caras que cortan las alineaciones tienen sobre todo una presencia lejana o de fondo y se tratan con superficies totalmente acristaladas.
El vidrio como la piedra, son materiales de revestimientos, pero el cerramiento estancado y aislado térmicamente se hace mediante unos paneles sandwich.