El programa de concurso requiere unos espacios flexibles fijando las condiciones de uso y de superficie. Una planta de trazado ortogonal permite la colocación adecuada de muebles y stocks, y si no supera una anchura de 15 mts, tiene una buena iluminación natural y disfruta de la integración visual interior-exterior. Consecuentemente, se necesitan espacios alargados para obtener, con la condición anterior, las superficies necesarias. El bloque tipo, espacio diáfano modular, se empalma con otros bloques idénticos mediante núcleos de comunicación que son, también, salidas de emergencia.
En sección, la obligada adaptación al terreno da pie a desfasar una planta entera de 3,2 mts de altura en cada salto, con la ventaja de la conexión a cota entre naves desfasadas. Para limitar la excavación al máximo, a efectos de la sostenibilidad, se piensa situar el aparcamiento requerido en la cubierta del edificio. Acceder a esta cubierta es fácil dotándola de una pendiente del 6% perfectamente asumible para aparcar vehículos. El resultado de todo ello es un largo "portaaviones" surcando el mar de pinos con una cubierta que es a la vez plataforma de acceso.
Se ha distribuido el programa pensando que la fachada Sur es idónea para los despachos (con protección solar de lamas orientables) mientras la fachada Norte es lógica para laboratorios y talleres.
La producción energética se convierte en un elemento simbólico del edificio, al situarse en la fachada orientada a Sur, que soporta las células fotovoltaicas. También el futuro porche de los coches del aparcamiento se hará de tejido fotovoltaico. La sostenibilidad es un concepto muy general e interviene en cada una de las decisiones que se han tomado en el proyecto: desde decisiones iniciales (topografía, orientación, etc.) hasta las más concretas de las aplicaciones de energía pasiva o activa alternativa.